La mañana de ayer, fue de las más
bonitas que he vivido como aficionado de
La Palma CF. Era un día especial. En el día en el que el conjunto palmerino cerraba la temporada como local recibiendo a la
UD Roteña, se tenían guardados unos acontecimientos que harían de la matinal una fiesta enorme de la
casa grande del fútbol onubense.
Lo que ayer se vivió en el estadio municipal es la
estampa e imagen viva de la actual Palma CF. Un club que cede el protagonismo a su
cantera y que
cuida, mima y protege sus máximos valores.
En primer lugar, homenaje al equipo
alevín del CCD Siempre Alegres, que hace tan solo siete días, se proclamaba
Campeón del Mundialito de Escuelas de Fútbol del CEDIFA en Mojácar (Almería).


El conjunto entrenado por
Teba y Juanito, saltó al terreno de juego escoltado por los jugadores de la
UD Roteña y La Palma CF, que le hicieron el
pasillo de honor, para que los chavales y futuras promesas de nuestro fútbol, pudieran
brindar la copa conseguida en tierras almerienses a una afición
entregada y rendida ante los logros
deportivos y educativos de la casa grande del fútbol onubense.

A continuación, el club rendía un
homenaje muy emotivo al último
gladiador, protector y portavoz de La Palma CF. Era el momento de decir adiós al gran capitán,
Chico, que se llevó la gran
ovación de la grada. Además del
cariño, agradecimiento y admiración de todos los presentes.
Ignacio Ramírez, le hizo entrega de una placa en los prolegómenos del partido.


Como era de esperar,
Chico no estaba solo en el día de ayer. En las gradas se encontraban sus
mejores amigos (entre ellos, Juanito Alfaro),
familiares, admiradores deportivos, ex –entrenadores y aficionados que han seguido su
trayectoria desde que aún siendo juvenil (1996) debutase con
La Palma CF de la mano de
Julián Roales. Pero sobre todo, en la grada se encontraba su
mejor seguidor y el que será su
heredero en los terrenos de juegos. Acompañado por su madre,
Vanesa, el pequeño
Martín, se presentó en el estadio municipal
vestido de corto con la elástica de
La Palma CF, para arropar a su padre en el día de su despedida.

¡¡La estampa no podía ser más bella!!El pequeño
“Chico” quería estar presente en la última
clase práctica que iba a impartir su papá sobre la hierba y el resultado no pudo ser mejor, porque nuestro capitán se despidió como merecía. Disfrutó de treinta y tres minutos sobre el césped y anotó su
última diana como jugador en activo.

Era el minuto ocho de encuentro, cuando un saque de esquina botado por
Pablo Millán, era cabeceado al fondo de la red por Chico, que hacía el
1-0 para su equipo.

Pero la fiesta no se quedó solo en los
homenajes al Siempre Alegres y a nuestro gran capitán. La plantilla al completo de
La Palma CF quería despedirse de su afición
gustándose y exhibiendo sobre el terreno de juego ese
sello que nos ha enamorado y que tantísimas mañanas
grandes de fútbol nos han dado durante esta campaña.
Kiki plantó sobre el césped un once titular compuesto por
ONCE jugadores nacidos en La Palma del Condado. Once canteranos enamorados de su escudo y que hacen gala de la
fortaleza de este proyecto deportivo.

No hay un solo club en los cuatro grupos de
Primera Andaluza que pueda decir a boca llena y gritar a los cuatro vientos, que su equipo salte al terreno de juego con
once jugadores de su cosecha propia. Y ese es el éxito de nuestro club y el que nos llevará a la
gloria deportiva de nuevo. Sin ir más lejos, ayer
debutó otro canterano en el primer equipo,
Agustín, que disfrutó de sus primeros minutos con la elástica palmerina.
Qué
orgulloso me siento de mi
club, de mis
futbolistas, cuerpo técnico, directivos y afición. Entre todos formamos un
proyecto indestructible que está por encima de los resultados. Porque es el tiempo el que pone a cada uno en su sitio y si hay algo que tengo clarísimo, es que es esta
generación de futbolistas la que nos va a llevar de nuevo a competir en el
grupo X de 3ª División. El ¿cuándo? no lo sé, pero seguramente más pronto que tarde. Porque la
unión del grupo está por encima de todo y eso se plasma en el terreno de juego. Todos
sienten los colores, todos
luchan por formar parte del once inicial. Existe el
respeto, la
comprensión y las ganas por
seguir aprendiendo. Y a todos les une el mismo punto en común;
hacer más grande La Palma CF y escribir una nueva página de oro en la brillante historia de nuestro club.
Del partido aún no he hablado, pero tampoco hay mucho más que decir. Nos despedimos como local haciendo el
fútbol de toda la temporada. Con una
posesión de balón abismal y un
monólogo de fútbol que llegó acompañado por los goles de
Chico, Pablo Millán y Marcos.
Sobraron los últimos veinte minutos de juego. No había necesidad de arriesgar más. El partido estaba más que
controlado y cerrado.
Por último, me dirijo a todos los
canteranos y niños que forman el
CCD Siempre Alegres. Tomad como
ejemplo a nuestro último
buque insignia. Seguid los pasos de
Chico, nuestro último capitán.
Disfrutad de cada entrenamiento, viaje, partido o momento con vuestros compañeros y nunca dejéis de
luchar por vuestros objetivos. Mostrad sobre la hierba la
humildad que se inculca desde la entidad y centraros en hacer vuestro trabajo y en desempeñar vuestra misión. Porque eso ha sido lo que ha llevado a nuestro último líder a portar el
brazalete de capitán de La Palma CF. Siempre ha sido consciente de sus
virtudes y defectos y se ha entregado por el escudo y amor a unos colores de los que hoy día está teñido su corazón.
¡¡Gracias por todo, Mi Capitán!!