Quiero comenzar este post dejando bien claro, que para mí, la
Olímpica Valverdeña ha sido el mejor equipo que ha pasado esta temporada por el estadio municipal de La Palma. Un bloque
serio, con mucha
experiencia y una
calidad de alto nivel. Sin duda alguna, el mejor del partido en las filas valverdeñas ha sido
Jesús Manuel. Una auténtica
bala en el carril y tremenda
pesadilla para nuestra zaga.
Dicho esto, tengo que abrir esta nota hablando del
árbitro. Lo siento, pero o digo lo que pienso o reviento. Es mi manera de entender el fútbol y como estoy en mi blog pues así lo expreso.
El arbitraje que en la tarde de ayer sufrió La Palma CF fue
calamitoso. No se puede intentar dejar más bajo a unos chavales que semana tras semanas son
maltratados por unos señores que se creen los reyes del mundo porque tengan un silbato en la boca. Hasta
seis tarjetas amarillas vieron los futbolistas de La Palma en un encuentro donde no hubo ni una sola patada fuera de lugar.
Patético su arbitraje, García Corrales. A los diez minutos de partido ya quedó claro cuál iba a ser el arbitraje de este zagal, mostrando la primera cartulina amarilla al
mago Juan Carlos, en una acción donde el 10 palmerino no realiza ni falta. Pero claro, el grito de
Álex llego al cielo y el hombre de negro ni se lo pensó. Eso sí, el centro del campo de la Olímpica repartió a
diestro y siniestro con total permisividad del impresentable de turno.
No voy a mencionar todas las amarillas que mostró, pero la prueba más clara de su intento de
humillación sobre nuestros jugadores llegó en la segunda parte, cuando entra en el terreno de juego Redondo.
José Manuel se dispone a sacar de puerta, (apenas cuatro segundos después del cambio) y el tío del pito detiene el juego para
amonestar al potero de La Palma con
1-1 en el marcador por supuesta pérdida de tiempo.
Increíble. Pero ahí no queda la cosa. En el minuto noventa,
Juancri Ávila realiza el segundo cambio en sus filas y retira del terreno de juego a
Emilio Fajardo. El ex del Recreativo tarde dos minutos en abandonar el terreno de juego, pero al contrario que ocurrió minutos antes, el 10 valverdeño no fue sancionado con amarilla por
pérdida de tiempo (y esto si que lo era). Por si fuera poco, en la primera parte no señala un
penalti clarísimo de
Nacho sobre
Marquitos. El meta valverdeño zancadilleo al manzanillero con las dos plantas de los pies por delante. Pero claro, eso no es penalti.
¿Y si esa misma jugada se hubiese producido en el área de La Palma…? Mejor no pensarlo.
Así nos tratan y yo así lo denuncio. No pienso callarme ni una sola vez de los
maltratos que sufren nuestros chicos en los terrenos de juegos por esta “panda” de
impresentables escocidos que semana tras semanas intentan
manchar el nombre de La Palma CF y
martirizar a nuestros jugadores.
Ustedes seguid a lo vuestro, que yo seguiré a lo mío.
Centrándonos en el partido, se pudo ver un encuentro cargado de
respeto por ambos lados. La primera parte estuvo
nivelada y las ocasiones se iban a producir en ambas porterías. Sin embargo, el primero en avisar sería el
mago Juan Carlos para La Palma, en un tiro desde la frontal que se marcha rozando el palo izquierdo de la puerta de
Nacho. La respuesta valverdeña llegaría a
balón parado, pero el lanzamiento de
Fajardo es desviado a saque de esquina por
José Manuel.
El juego estaba
trabado en el centro del campo, aunque era La Palma quien jugaba con las líneas un poco más adelantadas, mientras que el conjunto de Juancri esperaba atrás para lanzar
contras con sus rapidísimas bandas (
Castilla y Jesús Manuel).
Desde primera hora se dejaba patente que no iba a ser un encuentro de muchos goles. Los dos equipos se encontraban bien plantados en el terreno de juego, por lo que la balanza se podía romper por una
individualidad, una
acción a balón parado o un
arte de magía. Precisamente así se
desequilibró la balanza. Se alcanzaba el minuto veintinueve de la primera mitad, cuando
Fermín recogió un balón en la línea de tres cuartos. El resto se lo fabricó el
pichichi palmerino de la pasada temporada, que sin dejar caer el balón al suelo soltó una
volea espectacular que sorprendió a Nacho.
Era el 1-0.
Antes de finalizar el primer acto pudo llegar el
empate de la Olímpica en una
cesión de Lobo sobre su potero que se queda corta, el balón dejó solo a
Patrón, pero el mano a mano fue respondido excepcionalmente por
José Manuel, que desvió el cuero a saque de esquina.
En el inicio de la segunda mitad la
Olímpica Valverdeña imprimió más
intensidad a su juego, lo que obligó a La Palma a dar un pasito hacia atrás. Se pasó mal durante varios minutos porque los valverdeños habían metido la
quinta y el balón estaba mucho tiempo en nuestra parcela. Pero se aguantó bien un
dominio aplastante que duró escasos quince minutos. A partir de ese momento, los palmerinos volvieron a dar el
pasito al frente e incluso pudo matar el partido con el
2-0 en una acción a balón parado, pero la falta lanzada por el
mago Juan Carlos se estrelló en la
madera.
Del posible
2-0 pasamos al
1-1, obra de
Patrón, que aprovechó una internada lateral de
Raúl Gretener para remachar en el área pequeña e instalar las
tablas en el marcador.
Con el gol valverdeño el partido se
rompió y de ahí al final pudo llevarse la victoria cualquiera. Sin embargo, la ocasión más clara la volvió a tener La Palma en una acción a
balón parado que termina con remate de
Ángel Gutiérrez al travesaño.
Sobre este tema también quería hablar. Se han disputado
trece jornadas de liga y La Palma CF ha estrellado
once balones en la madera. Autentica mala fortuna y contra lo que no se puede hacer absolutamente nada.
Ahí queda el dato.
Finalmente
empate a uno y creo que
resultado justo por lo vivido en la tarde de ayer sobre el tapete de juego. Ninguno de los dos mereció perder.
Tercer empate consecutivo en liga y ahora a pensar en nuestro próximo rival,
Isla Cristina FC.